Artista total y genio polifacético
Mariano Fortuny y Madrazo nace en Granada el 11 de mayo de 1871, en el seno de una familia dedicada al arte. Su padre, Mariano Fortuny y Marsal, es uno de los pintores más influyentes de su tiempo y su abuelo, Federico Madrazo y Kuntz, pertenece a una dinastía de artistas del siglo XIX, que continuará en el XX. Nuestro personaje crece rodeado de creadores e intelectuales, en un ambiente en el que se potencia la creatividad y que favorecerá el desarrollo de sus inclinaciones artísticas.
En 1873 la familia Fortuny-Madrazo se traslada a vivir a Roma, donde Mariano Fortuny y Marsal fallece un año más tarde. Tras una estancia en París que se prolonga hasta 1889, la familia se establece definitivamente en Venecia. Es en esta ciudad donde el joven Fortuny desarrolla la mayor parte de sus creaciones y desde donde va a iniciar constantes viajes, a lo largo de todo el mundo, pasando largas temporadas en París y en algunas ciudades alemanas. No obstante, siempre se sintió español y llevó con orgullo el nombramiento de Cónsul Honorífico de España en Venecia.
Desde muy pequeño, recibe las primeras lecciones de pintura, de la mano de su tío Raimundo de Madrazo, completando su formación en el taller de Benjamín Constante. Educado en el más estricto academicismo, conoce las vanguardias artísticas del momento y opta por el Simbolismo como forma de expresión artística. También estudia Física y Óptica, y se interesa por los grandes avances de la electricidad y las ciencias aplicadas, que en este momento están en una etapa de gran efervescencia; es el periodo de las grandes Exposiciones Universales y de las Exposiciones de Artes Decorativas e Industriales.
El primer contacto con la música lo debe a su madre, Cecilia de Madrazo, notable pianista que le trasmite el gusto por la música clásica y la ópera. Pero será Rogelio de Egusquiza quien le acerque al mundo del teatro y le descubra la obra de Wagner y su concepto de “arte global”, que ejercerá una gran influencia en su concepción del arte y del teatro.
Otra de las influencias más importantes en su forma de entender el arte es la del Arts & Crafts, encabezado por William Morris, que lucha por revitalizar la artesanía y las artes aplicadas durante una época en la que comienza a crecer la producción en serie, con la vulgarización que eso conlleva. El objetivo fundamental de este movimiento, que comparten posteriormente los diseñadores del Art Decó y los racionalistas de los años 20 y 30, es equiparar las Artes Decorativas con el resto de las artes, puesto que “no hay mejor o peor arte, sino mejores o peores artistas”. Así, el leitmotiv de la creación de Mariano Fortuny será convertir cualquier creación en una obra de arte.
A la manera de los grandes hombres del Renacimiento, experimentó con todas las formas de expresión artística que tuvo a su alcance: la fotografía, la luminotecnia, la escenografía, la pintura, el grabado, la fabricación de tejidos y el diseño de objetos y de moda. En cada una de ellas combina las formas artesanales de trabajar con las innovaciones tecnológicas del momento, en constante renovación. En su afán investigador se convierte en inventor de nuevos artefactos que pone al servicio del arte y que utiliza en sus procesos de diseño, tanto de objetos como de tejidos o vestuario, llegando a registrar más de cincuenta patentes. Esta prolífica producción fue concebida desde el anhelo manifestado por nuestro personaje de conseguir la belleza en todos los órdenes, un sentimiento esteticista que siempre acompañó a Fortuny y que se convirtió en el motivo fundamental de su existencia.
Fortuny participa activamente del fértil clima intelectual y artístico de la Europa de su tiempo, siendo reconocido y admirado por sus contemporáneos. Entre todas las actividades de este artista polifacético debemos destacar dos, por la influencia que ejercen posteriormente: el diseño de moda y tejidos y sus innovaciones en el campo del teatro.
